ABUSOS DEL TURISMO SOBRE RESERVAS NATURALES


Incendio Devastador Como un trabajo hormiga, el público mal conducido en áreas naturales protegidas puede producir un notable deterioro del lugar, desmejorando la calidad del recurso. Analizar este efecto puede resultar una buena introducción para empezar a descifrar un caso concreto de Impacto Ambiental, en el cual tal vez nosotros mismos estamos o estuvimos involucrados.
La paulatina revalorización del estado de nuestro hábitat, ha incrementado no sólo el número de personas que buscan un contacto más directo con la naturaleza, sino también un número mayor de formas de hacerlo. Como reflejo de ello el turismo no convencional convoca hoy una gama de posibilidades que van desde las remozadas actividades de campamento y contemplación de la naturaleza hasta grupos de supervivencia y aventura.
Planteada la inquietud, falta resolver donde canalizarla. Los lugares con bellezas naturales, aún agrestes y en muchos casos con un apoyo mínimo para el visitante, habitualmente se los puede hallar en reservas naturales. A tal punto puede llegar esta demanda, que se va convirtiendo rentable aprovechar algunos establecimientos rurales que cuenten con las características apropiadas para realizar comercialmente este tipo de prácticas recreativas.
Pero el contacto con el medio natural puede deparar algunos efectos contraproducentes. Pues aún muchos de los que en distinto grado ansían hacerlo sanamente, aunque sea sólo brevemente, no son del todo conscientes de las consecuencias que algunas de sus actitudes pueden acarrear para la vida silvestre del área que visitan.
Para comprender en toda su magnitud este tema, del cual todos seguramente hemos sido testigo en alguna oportunidad, podemos empezar a analizarlo desde una base ecológica sencilla. Supongamos que la naturaleza de un sitio conforma un sistema con diversos componentes interrelacionados. Y este sistema "funciona" de una manera óptima con la mínima intervención humana, situación esta que nos servirá de marco de referencia inicial para entender como debe ser teóricamente una reserva natural. A partir de este planteo, podemos considerar que la interacción del visitante temporario puede actuar de tres maneras diferentes: "modificadora", "extractiva" y "contaminante". En el primer caso el sistema cambia digamos la "calidad" y/o el orden de alguno de sus componentes; en el segundo, en cambio, pierde (sale fuera del sistema) alguno de ellos y en el tercer caso se le agregan componentes que no le son propios (exógenos).



"¿ME LO PUEDO LLEVAR, NO?"

Otra actitud muy generalizada, es querer llevarse todo lo que podamos tomar de un área natural. "Total, parece que no tuviera dueño". "Total, hay mucho". "Total, nadie me ve o nadie va a decir nada". Y así, en un operativo hormiga no planificado, se desmantelan de fósiles riquísimos yacimientos, de cerámicas y otros restos antiguos el legado de asentamientos humanos de otros tiempos. "Pero es solo un pedazo de madera muerta" y se extrae un importante fuente de nutrientes hasta dejar literalmente pelado el suelo en torno de los campamentos y senderos. "Acaso no puedo llevarme esta planta, estaba descalzada del suelo la pobrecita..." y nos seguimos llevando nutrientes y un elemento importante del paisaje natural. Y en todos los casos estamos robando parte del patrimonio natural y cultural de todos.
Es preocupante esta "tentación", más generalizada de lo que pensamos. Me ha tocado ver como a pesar de la cartelería y las expresas indicaciones previas del guardaparque, hay quienes al recorrer el sendero de interpretación del Monumento Natural de los Bosques Petrificados en la provincia de Santa Cruz, están atentos a cualquier descuido de este agente para robarse lo que puedan de estos gigantescos troncos de araucarias. Ahora, por suerte, este sitio está resguardado, pero en el pasado todos veían con naturalidad cuando antes de la constitución de este Monumento Natural, se llevaban camiones enteros de estos árboles petrificados para embarcarlos con rumbo a Europa.
Algo similar pasaba en el Parque Provincial Ischigualasto (Valle de la Luna), en la provincia de San Juan. Es muy conocido el caso del sector denominado "cancha de bochas", donde antes abundaban en superficie piedras asombrosamente esféricas (las "bochas"), que fueron despiadadamente sustraídas por visitantes y lugareños antes de formalizarse este Parque. Sin embargo, hasta el día de hoy, cuando llegan grandes contingentes, y pese a la demarcación para no pisar este sitio, no es raro que alguna persona levante una de estas piedras. Y aunque no se las lleven ahora, dado el control de los guías locales, el daño ya está hecho cambiándola de lugar.



"AQUÍ ESTUVO UN IRRESPONSABLE"

Incendio producido por una colilla de cigarrillo No recuerdo haber leído alguna inscripción sobre un árbol o una piedra con estas palabras, pero sí recuerdo haber interpretado este mensaje tras otro texto. Pues parece que cuando no podemos llevarnos algo, al menos lo escribimos, eso se supone debe pensar quien realiza estas inscripciones.
En este ítem consideramos a todos los elementos que por su cantidad y/o calidad agregados al medio natural no pueden ser integrados en el corto plazo al sistema o, en el caso de las reservas, alteran las condiciones agrestes imperantes. Son en definitiva, todas las variadas formas que puede tomar la contaminación ambiental.
La basura es un primer componente que aquí se hace muy evidente, por contraste: nos recuerda enseguida a las ciudades. Es impresionante hasta donde llegan los residuos y su gran perdurabilidad. Repetidas veces se ha denunciado la proliferación de basureros en los circuitos de andinismo. Y esta problemática tiene una solución tan sencilla como es colocarlo en el sitio adecuado si lo hubiere, o volver con los materiales no degradables y enterrar los perecederos.
Aunque podemos reconocer que en general se nota un cierto cambio de actitud a este respecto, lamentablemente siguen abundando los malos ejemplos.



USO SIN ABUSO

Los abusos del visitante a las áreas naturales protegidas plantean una problemática que puede solucionarse puntualmente en cada uno de sus aspectos. Por ejemplo, el abandono de basura en cualquier lado puede aliviarse considerablemente mediante la difusión de sus consecuencias y brindando una solución práctica, en este caso, recipientes donde dejarla. Y así seguramente podríamos hallar los medios para cambiar muchas de las actitudes negativas de la gente frente a la naturaleza.
Sin embargo quedan en el tintero una serie de consideraciones particulares que sería oportuno examinar.
En primer lugar, previo a la salida, es fundamental analizar la magnitud de nuestra capacidad para dañar un lugar natural. Un primer ejemplo notable de esto último, son las rutas plagadas de basura en sus banquinas, pues tal vez donde quedó depositado ese material apenas estuvimos una fracción de segundo, sin embargo dejamos un efecto perdurable y nocivo.
Un segundo aspecto, es la adquisición de la práctica mínima para entender y saber como comportarnos. Las reservas naturales donde la gente tenga su primer contacto con esta temática, evidentemente sufrirán las consecuencias de muchos errores. Y, como dice Juan Carlos Chebez, las reservas junto a las ciudades deben cumplir este rol: preparar al gran público para cuando acceda a las áreas naturales protegidas donde se conservan partes valiosísimas de nuestro patrimonio natural. Allí los errores los pagaremos más caros. Pensemos nomás en la importancia del marco natural agreste que tiene la selva para las cataratas del Iguazú, en el Parque Nacional Iguazú, o el aspecto silvestre de los bosques subantárticos que recorremos para admirar al Glaciar Perito Moreno, en el Parque Nacional Los Glaciares.
Queda por último un aspecto, que por sus características particulares dejo deliberadamente planteado al final de este texto. Pues hasta ahora, dijimos que los abusos son posibles de evitar puntualmente, haciendo referencia con estas palabras a los sitios reconocidos para que acceda el visitante y donde se puede concentrar la atención de quienes tienen a cargo su manejo. Pero las nuevas corrientes de acercamiento a la naturaleza, como supervivencia, trekking, cabalgatas, aventura en general, buscan justamente tener la alternativa de frecuentar otros sitios fuera de los circuitos habituales. Tengamos en cuenta que uno de los atractivos de estas salidas llega a ser estar en los rincones que se destaquen por su inaccesibilidad o virginidad. Consecuentemente, con escasa presencia humana. Y desde el punto de vista de quien debe velar por la integridad de esa área natural, evidentemente se torna mucho más dificultoso atender a una cantidad de grupos dispersos por los lugares más insólitos que manejar al turismo tradicional por sectores que se pueden preparar previamente para evitar su impacto, y donde el control es decididamente más fácil de practicar. Y si en muchos casos apenas se da abasto con la atención de los grandes contingentes en estos sitios, ¿cómo cuidar a una multitud de grupitos dispersos?

En el fondo, debe quedar bien en claro que el problema no es en si la presencia del visitante en las reservas naturales lo que debe preocuparnos, hecho que por el contrario resultaría sano seguir fomentando. Sino más bien, son los abusos descontrolados que estos cometen lo que resta resolver. Los guías, educadores ambientales e interpretes naturalistas tienen en sus manos un importante rol para mejorar esta situación. Y en general, como hemos visto, cada uno de nosotros puede convertirse en un ejemplar protagonista de este cambio necesario.

Como reflexión final tal vez sea prudente recordar algunos de los resultados obtenidos por los Estados Unidos con el turismo que se viene realizando en sus parques nacionales desde principios de este siglo. Las excursiones organizadas desde 1901 por el Sierra Club, una pionera entidad ambientalista norteamericana, nos recuerdan a los primeros intentos de paseos realizados en la misma época a la zona de Bariloche, hoy uno de los centros turísticos más importantes en torno a un parque nacional argentino, el Nahuel Huapi en este caso.
Cuando las salidas del Sierra Club y otras entidades similares se popularizan, se produce un notable incremento de participantes en búsqueda de sitios vírgenes. Pronto se verían los excesos producidos al sobrepasarse la capacidad de algunos parques nacionales.
Se tenía en claro que la existencia de estas reservas silvestres sólo sería posible gracias al reconocimiento de su valor por parte de la ciudadanía. Estudiando este problema, el conocido conservacionista Michael P. Cohen plantea en su libro "The Pahtless Way" (El Camino Intransitable) que llegado el caso es "mejor tener parques y bosques atestados (de gente) que ningún parque ni bosque". Llega a la siguiente conclusión: "La gente necesitaba árboles y los árboles necesitan gente".

En la mayoría de las áreas naturales protegidas de la Argentina aún estamos a tiempo de acondicionar tanto el lugar como la mentalidad de los visitantes para alcanzar la armonía deseada, sin caer en excesos innecesarios.

Un Reloj Natural

A modo de herramienta para explicar muy sintéticamente la problemática expuesta, se brinda esta comparación. Pero debemos saber que la naturaleza, ante un cambio, tiene la posibilidad de reajustar la multitud de variables en juego. Existe cierto "aguante" para soportar esos cambios, medirlo puede ser la base de las evaluaciones de impacto ambiental.

Para interpretar el sistema ecológico al que aludimos en "Abusos del Turismo sobre Reservas Naturales", podemos imaginarlo desde otro punto de vista.
Supongamos que la naturaleza es un gigantesco reloj con miles de piezas, interconectadas unas con otras como se aprecia claramente en los relojes a cuerda. Así cada especie de ser vivo y cada tipo de compuesto inorgánico es una pieza con determinadas características. Y el número de ejemplares de cada uno de ellos equivale al número de piezas de la misma forma presentes en este reloj simulado. Por supuesto, la cuerda (o sea la energía motora) sería en un sistema ecológico principalmente la radiación solar.

Con este diseño imaginario, estimamos que el sistema/reloj original da la hora. Ahora bien, cuando cambiamos de lugar o le damos otra forma a cada pieza ("Los Cambios Innecesarios"), cuando extraemos algunas ("¿Me lo puedo llevar, no?") y agregamos otras ("Aquí Estuvo un Irresponsable"), estamos obviamente desajustando el conjunto de mecanismos que originalmente funcionaban bien. El problema aquí es que no siempre estamos capacitados para percibir estos pequeños cambios, y seguimos suponiendo que el sistema sigue marchando correctamente como "un relojito".
Podremos agregar, sacar y cambiar piezas sin que se produzcan cambios irreversibles en el funcionamiento del reloj. El mecanismo de este aparato resiste bien hasta cierto punto, a partir del cual ya le resulta más complicado corregir o amoldarse a los cambios.
Pasado ese punto, aunque el reloj siga funcionando, la pregunta es ¿seguirá dando la hora?

Esta comparación tiene sus riesgos si suponemos o damos a entender que la naturaleza es un artefacto estático (la cantidad fija de piezas del reloj) y siempre está equilibrado (da la hora). La realidad es que los componentes de la naturaleza de una región fluctúan en número (cantidad de ejemplares de cada especie) y "calidad" (que especies se encuentran). Sin embargo, el hombre está acelerando estos cambios de una forma que resulta imposible a un sistema ecológico absorber estas fluctuaciones o amoldarse a ellas. Si explicamos la existencia de cierto "aguante" de la naturaleza y que la problemática se centra en los excesos del hombre, suponemos que la comparación puede ser útil porque resulta sencilla de entender.

E. Haene



CONCEPTOS DE POLÍTICA FORESTAL

· El mismo servicio en zonas forestales con pobladores sin tierras, tiene la doble misión de recuperar y mejorar el bosque productivo y promover el desarrollo socioeconómico, mediante opciones silvícolas, agroforestales y de foresto-industrias, asociadas a las agropecuarias.



ADONDE VA EL TURISMO??


INTRODUCCIÓN

El turismo suscita imágenes de evasión, vacaciones y ruptura con la monotonía y los contratiempos de la vida diaria. Nos transporta igualmente a lugares de ensueño, paisajes majestuosos o sitios cargados de historia. Ya sea por motivos culturales, de descanso, deporte o salud, el turista intenta escapar de un mundo cada vez más ruidoso y contaminado. No sólo es un desplazamiento voluntario y transitorio, sino también una forma de entrar en contacto con un entorno natural, cultural y social novedoso.
Cuando hace casi 2.000 años, el geógrafo griego Estrabón escribía que los sacerdotes de Crocodilópolis, en Egipto, esperaban a los turistas romanos para iniciar el sacrificio ritual de los animales que servían de alimento a los cocodrilos consagrados al dios sebek, no podía imaginar que esos pocos curiosos se multiplicarían hasta convertirse en unos quinientos millones que recorrerían los lugares más hermosos del mundo.
La Organización Mundial del Turismo (OMT) ha previsto hasta finales de siglo un aumento de 3,8% anual del movimiento de turistas internacionales, lo que representaría en el año 2000, un total de 661 millones de personas. A dicha cifra hay que añadir los cientos de millones de turistas nacionales . Cómo conciliar la protección del medio ambiente, la explotación racional de los recursos naturales, el justo acceso al patrimonio mundial -principales desafíos de nuestra época- con la creciente expansión de la industria turística ?.


UN FENÓMENO SOCIAL

Nadie duda de que el turismo sea un importante factor de desarrollo. No obstante, el rumbo que han seguido hasta ahora las actividades turísticas ha sido objeto de frecuentes críticas por sus repercusiones negativas : consumo excesivo de agua y energía, ocupación de extensas superficies, producción de desechos, fuerte presión sobre el entorno social y el patrimonio histórico y cultural.
Para el Consejo de Europa -región del mundo que más turistas genera y recibe- estos factores resultan aún más negativos al no haberse adoptado medidas de planificación o prevención. Las consecuencias positivas o negativas del turismo dependerán por consiguiente del modo en que los países "emisores" y "receptores" de turistas administren y planifiquen ese importante sector de la economía.
La gran ventaja del turismo son las divisas que produce. En 1992, éstas alcanzaron la cifra de 3,1 billones de dólares y proporcionaron trabajo a 130 millones de personas, es decir, a uno de cada catorce trabajadores en activo del planeta.
Robert Lanquar, en su obra Tourisme et environnement en Méditerranée, indica que el turismo es sobre todo un fenómeno social : "A diferencia de los grandes sectores económicos tradicionales, el turismo no responde a una necesidad vital de la población, sino a un estilo de vida que ha sido posible gracias a la prosperidad de amplias capas sociales de los países industrializados. Es un fenómeno histórico muy reciente".
Se acabó la época en que se podía "viajar de verdad" y "disfrutar en todo se esplendor de un espectáculo auténtico, no contaminado o desnaturalizado" (Claude Lévi-Strauss) .
Hay que resignarse : ya no quedan regiones vírgenes en el planeta y todos tienen derecho a desplazarse donde más les plazca. Sin embargo, no por eso hay que transformar el Himalaya en vertedero, el Sahara en basurero o permitir que los organizadores de viajes utilicen las ceremonias religiosas de Bali como propaganda turística o que se instale un parque de atracciones en el corazón del santuario camboyano de Angkor.
Es cierto que muchos turistas rehuyen los complejos de hormigón dedicados al esparcimiento que se le reservan : cicatrices indelebles que afean algunas zonas costeras de Francia, España, México o Tailandia.
Pero también es cierto que los viajes para descubrir sitios menos frecuentados que emprende mucha gente afectan a la flora, la fauna e incluso a la estructura social de la regiones que visitan . "A muchos agentes y empresas turísticas, incluso oficiales, sólo les interesa sacar del sector un máximo de provecho en un mínimo de tiempo", señala el Consejo de Europa. Y con demasiada frecuencia logran transgredir las leyes que protegen el medio ambiente. Estas "excepciones" son las más fáciles de controlar.


SABER ELEGIR

El patrimonio natural y cultural del mundo es un bien inalienable que debemos transmitir en buen estado a las generaciones venideras ! . Los Estados que no tienen recursos naturales que explotar tratan de convertir el turismo en una fuente importante de ingresos. Pero para que el turismo sea una actividad duradera, es preciso planificar y regular cuidadosamente su desarrollo.
Tomemos, por ejemplo, los casos de Bhután y las Maldivas, estudiados por Edward Inskeep para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) . Pese a sus importantes diferencias naturales y culturales, ambos países tienen un entorno de similar fragilidad. No obstante, han sabido desarrollar un turismo restringido que les proporciona ganancias considerables.
Bhután, situado en un entorno de altas montañas (la parte oriental del Himalaya) , es un país de cultura budista, que posee un conjunto de palacios y monasterios fortificados. En 1995 se aceptaron sólo 5.500 turistas de países no limítrofes (grupos únicamente) para una estancia de aproximadamente nueve días y un gasto diario mínimo de 200 dólares. Los turistas siguen circuitos que han sido minuciosamente estudiados. Las nuevas edificaciones destinadas a albergar a los turistas deben respetar la arquitectura tradicional y garantizar el tratamiento de las aguas residuales. En 1987 una comisión, preocupada por la influencia negativa de los turistas sobre las prácticas religiosas de los jóvenes, prohibió a los extranjeros el acceso a ciertos templos.
Las Maldivas, de cultura musulmana, forman un archipiélago de escasa superficie, con un amplio entorno marítimo ( el océano Indico) . Los ingresos procedentes del turismo representan aproximadamente 20% del PNB. A fin de preservar a la población (menos de 200.000) del impacto sociocultural, los centros de veraneo se han instalado en los islotes deshabitados.
Patrimonio de la Humanudad


AMENAZAS EN EL MEDITERRÁNEO

Los países del Mediterráneo acogen casi un tercio del turismo mundial. En algunas estaciones balnearias se ha observado un fuerte incremento turístico. Es el caso de la isla de Malta. En 1993 esta islita de 316 km2 y 350.000 habitantes -una de las densidades de población más altas del mundo- recibió 1.063.069 visitantes, lo que representó ingresos por valor de 542 millones de dólares.
El aumento del número de habitantes, sobre todo en verano, acarrea un grave problema de suministro de agua, un recurso ya escaso en Malta. Por otra parte, los turistas gastan dos veces más agua que los habitantes de la isla. Para aumentar el rendimiento de las desalinizadoras, que consumen mucha energía, se está construyendo una central hidroeléctrica. La insuficiente depuración de las aguas residuales, que se vierten en el mar, amenaza con una elevada contaminación a ciertas playas muy concurridas en verano. Asimismo, el turismo ejerce una presión a veces excesiva sobre los parajes históricos y las comunidades de acogida. Por ejemplo, la ciudad de Mdina recibe un promedio de 1.500 visitantes al día, un marea humana que causa numerosos inconvenientes.
El gobierno de Malta también ha tomado medidas orientadas a planificar el acceso a los sitios turísticos, a fin de respetar su "capacidad de carga" o umbral de tolerancia ecológica. La Organización Mundial de Turismo (OMT) define este concepto fundamental como "el número máximo de personas que pueden visitar al mismo tiempo un sitio turístico sin dañar el medio físico, económico y sociocultural, y sin reducir hasta un nivel inaceptable el disfrute de sus visitantes".


UNA PERSPECTIVA GLOBAL

Deseosa de preservar el indispensable equilibrio entre el turismo, la cultura y el desarrollo, la UNESCO desea catalizar la reflexión y la acción en cuatro campos : la defensa y promoción del patrimonio y las identidades culturales ; la protección del medio natural contra el turismo devastador ; el fomento de un turismo respetuoso del entorno social, cultural y natural que sea un factor de desarrollo ; la extensión de las actividades de turismo cultural que representen una fuente de ingresos y empleo, sobre todo para los jóvenes de los países en desarrollo.
Los días 27 y 28 de abril de 1995 se celebró en Lanzarote, Islas Canarias (España), una conferencia mundial sobre el turismo sostenible, patrocinada especialmente por la UNESCO, por intermedio del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) y su Centro del Patrimonio Mundial. La Carta de Turismo Sostenible que adoptaron los quinientos participantes pone de manifiesto que "el turismo es una actividad ambivalente, dado que puede aportar grandes ventajas en el ámbito socioeconómico y cultural, mientras que al mismo tiempo contribuye a la degradación ambiental y a la pérdida de la identidad local, por lo que debe ser abordado desde una perspectiva global".
Cuanto más bonitos son los sitios, más se visitan. Por consiguiente, es preciso movilizar a todos los protagonistas del turismo, sin excepción.
De no ser así, sólo quedará una solución : hacer copias de todos los monumentos cerrados definitivamente al público, como la cueva de Lascaux, en Francia, u organizar el turismo virtual mediante computadora...

FRANCE BEQUETTE, periodista francoamericana especializada en medio ambiente.